A finales de 2022, el gobierno lanzó uno de los esfuerzos de permiso humanitario (parole) más ambiciosos y controvertidos de la memoria reciente. Los programas de permiso humanitario CHNV, que cubren Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, permitieron que hasta 30,000 personas al mes volaran a Estados Unidos si tenían un patrocinador financiero. Las solicitudes se hacían a través de una aplicación del gobierno. Los partidarios lo llamaron una alternativa ordenada a los cruces ilegales. Los críticos lo llamaron una manera de evadir los límites que establece el Congreso. Ambos tenían un punto válido.
Cómo Funcionó CHNV
El programa comenzó con Venezuela en octubre de 2022 y se expandió en enero de 2023 para incluir a Cuba, Haití y Nicaragua. Los mecanismos se basaron en gran medida en el modelo de Unidos por Ucrania (Uniting for Ukraine):
- Un patrocinador con base en EE. UU. aceptaba brindar apoyo financiero.
- Los solicitantes aplicaban desde el extranjero y pasaban por una revisión de antecedentes.
- Los viajeros aprobados volaban y recibían permiso humanitario, generalmente por dos años.
- Se aplicaba un límite mensual de hasta 30,000 combinados entre las cuatro nacionalidades.
La propuesta era directa. Combinar el programa con consecuencias para el cruce ilegal, y así se canaliza la migración hacia una vía ordenada, revisada y respaldada por un patrocinador en lugar de encuentros caóticos en la frontera.
El Argumento y la Preocupación
Hay algo de razón en el argumento de la entrada ordenada. Revisar a las personas antes de que viajen y exigir un patrocinador es mucho mejor que una avalancha en la frontera. Cuando se combinó con consecuencias para quienes cruzaban ilegalmente, los encuentros de estas nacionalidades sí bajaron por un tiempo.
Lo ordenado es mejor que lo caótico. Pero usar el permiso humanitario para admitir a decenas de miles al mes plantea una pregunta justa: ¿es este el papel que el Congreso pretendía que jugara el permiso humanitario?
Esa es la preocupación central. El permiso humanitario está pensado para usarse caso por caso, por razones humanitarias urgentes o un beneficio público significativo. Ampliarlo a un programa permanente que admite grandes cifras mensuales estira la herramienta mucho más allá de su uso tradicional, y deja a los beneficiarios en un estatus temporal que solo los legisladores pueden hacer permanente. Los programas también generaron impugnaciones legales precisamente sobre esa cuestión.
Qué Significa Esto para Usted
Si usted entró a través de CHNV, las realidades prácticas reflejan las de otros programas de permiso humanitario.
- El permiso humanitario es temporal, típicamente dos años, y no es una green card.
- Solicite autorización de empleo poco después de llegar.
- Busque un estatus duradero, como el asilo dentro del plazo de un año o el TPS si califica.
- Esté atento a los cambios de política y judiciales, ya que los programas creados por acción ejecutiva pueden cambiar rápidamente.
CHNV fue un experimento audaz en el manejo de la migración a través de la tecnología y el patrocinio. Piense lo que piense uno al respecto, la lección para las personas es la misma que con todo programa de permiso humanitario: compra tiempo, no permanencia. Use ese tiempo para construir una base legal y duradera.
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